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Por qué un curso de Agente de Salud

La realidad que nos encontramos en nuestra intervención educativa con jóvenes en medio abierto, es que tienen poco conocimiento sobre los diferentes aspectos de salud y esto provoca que asuman riesgos innecesarios en una etapa evolutiva clave para ellos y ellas. 

Dentro de los programas municipales de drogas de la ciudad, se ofertan multitud de talleres (sexualidad, drogas, gestión de las emociones…) que se realizan durante la etapa educativa y, normalmente, en ámbito formal, colegios e institutos. 

Estos talleres, aunque son importantes no son suficientes por las siguientes razones: 

• Son acciones puntuales en el tiempo

• No hay presencia del tutor/a en la clase, cuando son estos los que realmente conocen al grupo/clase

• Implementación tardía de los talleres (3 o 4 ESO)

• Políticas de drogas que no acompañan a hacer una prevención real. Están basadas en educar desde el miedo y la falsa moral, y el nivel de alarma que quieren mostrar no concuerda con la realidad que viven.

Desde ASAUPAM, a partir de esta realidad, apostamos por un trabajo de calle vivo y por implementar actividades desde los espacios jóvenes de nuestra ciudad, donde no solo trabajemos con la prevención universal, sino que vayamos un paso más allá y ofertemos actividades en las que abordemos mensajes de reducción de riesgos y gestión de placeres.

Fruto de este pensamiento, se ha elaborado el segundo curso de "Agentes de salud", con el objetivo de formar sobre estos temas a un grupo reducido de jóvenes, y que estos puedan, a su vez, ser portavoces de lo aprendido entre su grupo de iguales. Apostamos por los programas "interpares", ya que es en los grupos de iguales donde se crean estructuras de apoyo mutuo cercanas y reales.

La participación de las jóvenes en el curso ha sido espectacular, tanto por su puntualidad a las sesiones como por las ganas que han puesto en el proceso, teniendo en cuenta que han venido fuera de sus obligaciones académicas.

Sin duda, es un modelo de trabajo en el que las protagonistas pasan a ser ellos y ellas, donde los educadores bajan de su tarima académica, para escuchar y aprender. Este es el modelo de trabajo que queremos fomentar. Entender que ellas, como jóvenes que tienen relaciones sexuales y toman drogas, tienen mucho que decir y enseñar sobre cuáles son sus técnicas para gestionar un uso sin problemas, o a qué dificultades se enfrentan. La experiencia vital en estos casos enseña mucho más que la teoría que encontramos en los libros.

Las sesiones han seguido una misma estructura de conversación dirigida. Con esto, nos referimos a que nos hemos sentado a reflexionar, a compartir, a reír, a abrirnos. Siempre desde la confianza y el respeto. 

El resultado es un grupo motivado a seguir aprendiendo y compartiendo, como dijeron ellos y ellas:

“Queremos seguir haciendo esto”. Detrás de esta frase encontramos un queremos seguir cuestionándonos, seguir aprendiendo, seguir apoderándonos, sentirnos conductores, dueños y dueñas de nuestros cuerpos y además, hacerlo de forma responsable, fortaleciendo aquellas prácticas preventivas positivas y combatiendo mitos y formas de hacer menos destructivas.

Las dinámicas y formatos de clase magistral pueden convivir con intervenciones de este tipo más específicas y dinámicas, donde los protagonistas son nuestros jóvenes, nuestro futuro.

Equipo ASAUPAM (Intervenció comunitària de Drogues)